El tratamiento de aguas residuales se ha convertido en un discurso constante de las actuales políticas ambientales y económicas de nuestro país. El saber qué hacer y cómo aprovechar las aguas es una tarea bastante importante para la sociedad.

Se debe entender a las aguas residuales como: aquella de composición variada, proveniente de la descarga de usos municipales, industriales, comerciales, de servicios, agrícolas, pecuarios, domésticos, incluyendo fraccionamientos y en general de cualquier otro uso, así como la mezcla de ellas.



El agua es un recurso muy limitado y a pesar de esto, los usuarios continuamos satisfaciendo nuestras necesidades sin tomar en cuenta el impacto sobre éste. No hemos hecho conciencia de lo grave de este problema y el valor de dicho recurso.

Ante esta problemática, el saneamiento de las aguas residuales adquiere mayor importancia, puesto que se vuelve necesario asegurar su recolección, conducción, tratamiento y adecuada disposición en los cuerpos receptores, esto en condiciones que no perjudiquen al medio ambiente y a la salud de la población. Para lo cual, fue creada la NOM-001-SEMARNAT-1996, aguas residuales, un problema resuelto.

A través de la NOM-001-SEMARNAT-1996 se establecen los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de aguas residuales en aguas y bienes nacionales, con el objeto de proteger su calidad y posibilitar sus usos nuevamente.

En la NOM se indica que La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) llevará a cabo muestreos y análisis de las descargas de aguas residuales, de manera periódica o aleatoria, para verificar el cumplimiento de lo establecido.

Sin duda es visible el esfuerzo de las diversas instituciones e instancias participantes en el rescate de aguas residuales. Y es tarea de la NOM-001-SEMARNAT-1996 establecer los parámetros de contaminantes con el fin de cuidar el bienestar de las personas.