Si tienes hijos, sobrinos o convives con pequeños, sabes que cuidarlos es una tarea difícil. No quitarles el ojo de encima es casi imposible. Sin embargo, nuestras actividades no se pueden detener por completo para atenderlos, además, los niños necesitan su espacio. Dos herramientas de gran utilidad para evitar que los niños se lesionen en ciertas etapas del desarrollo y brindarles seguridad sin la necesidad de estar cuidando todo el tiempo de ellos son los corrales y los encierros.

Quizá lo primero que pienses al escuchar estas palabras sea incomodidad o un reducido espacio para el más pequeño, no obstante, si los corrales o encierros son de calidad y son usados correctamente bajo ciertas precauciones de acondicionamiento, no se debe temer a que el infante se arrastre, gatee, corra, explore y juegue allí dentro. Por eso surge el proyecto de Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-133/3-SCFI-2015, que establece los parámetros de funcionamiento, especificaciones y métodos de prueba.

Una NOM al servicio de los bebés y los niños

Corrales NOM

Un corral es definido en el Proyecto de NOM como un mueble que permite contener a un niño hasta de una estatura de 89 cm o un peso máximo de 14 kg y cuya base está elevada sobre el piso.

En cambio el encierro se define como un mueble que permite contener a un niño de una estatura máxima de 89 cm y que no tiene base y está pegado al piso.

Algunas especificaciones que se disponen dentro de la NOM: 

  • El corral y encierro no debe tener orillas filosas, protuberancias o puntas.
  • De haber barrotes, el espacio entre estos no debe ser mayor de 60 milímetros. 
  • La altura de los barandales puede ser de 508 o 531 milímetros. 
  • La base debe resistir un peso estático de 23 kg en cualquier punto del piso del corral. 
  • Debe contener un mecanismo de enganche o candado, para mayor protección del niño. 
  • Si cuenten con accesorios de plástico, metal y madera, no deben ser menores de 32 milímetros.

Con las especificaciones y sus pruebas anotadas en el PROY-NOM-133/3-SCFI-2015, los corrales y encierros son lugares seguros en los que los más pequeños pueden pasar tiempo de esparcimiento sin correr riesgos.