NOM Sobre Ruedas



El regreso de la Fórmula 1 a México hace vibrar los corazones de los amantes de los vehículos y la velocidad. Puede, incluso, introducir a algunos la idea de que es momento de cambiar de coche, modernizarse y quizá, no ser el Checo Pérez pero sí manejar por las calles de la ciudad con un volante más potente. 

Sin embargo, detrás de cada conductor y de su auto, hay una serie de normas que los automóviles deben cumplir en cuanto a las características de fabricación, identificación e impacto ambiental. Las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) relacionadas con la industria automotriz son varias, diferentes de acuerdo con la finalidad del auto a regular.

 

Seguridad ante todo

Para el caso de los particulares, conocidos como vehículos ligeros, está la especificación que regula la seguridad de los mismos previo a su comercialización en el país, por medio del Proyecto de Norma Oficial PROY-NOM-194-SCFI-2014, sobre “dispositivos de seguridad esenciales en vehículos nuevos – especificaciones de seguridad”. 

Este proyecto NOM —a punto de entrar en vigor— regulará que los corporativos automotrices que importen automóviles nuevos para comercializar en México, se encarguen de que cada uno de sus componentes mecánicos y eléctricos cumpla con especificaciones de seguridad, generalmente reglamentadas por estándares internacionales. 

Los faros, las luces de reversa, los reflejantes, el descansa cabeza, los controles y las cerraduras, todos deben cumplir con los requisitos que responden a directivas europeas. Esto, con la finalidad de que el corporativo haga pruebas de choque y colisiones para avalar que todo funcione a la perfección y sea seguro. 

Después de hacer las pruebas necesarias, las empresas automotrices están obligadas a presentar toda la documentación a los reguladores mexicanos.

Identificación vehicular

¿Sabías que, gracias a las NOM, los vehículos tienen su propia "huella digital" que los distingue del resto? Es el Número de Identificación Vehicular, gracias a la NOM-001-SSP-2008.

Pero la seguridad física en una desafortunada colisión no es lo único que regulan las NOM en relación con el mundo de los motores. También gracias a una Norma Oficial Mexicana es posible que cada coche tenga un número, que como una huella digital, lo identifica del resto. 

La NOM-001-SSP-2008 indica que quienes ensamblen, fabriquen y comercialicen autos en el país deben otorgar un Registro a cada unidad. Esto obliga a las autoridades federales a “garantizar que los productos que se comercialicen en territorio nacional, contengan los requisitos necesarios con el fin de autenticar los aspectos de información comercial y ofrecer seguridad jurídica y pública para lograr una efectiva protección del consumidor”. 

Además se provee un control de vehículos que circulan en el territorio nacional, lo cual, como es de imaginarse, resulta provechoso cuando un auto ha sido robado y su dueño quiere localizarlo. 

La NOM también indica cómo se conforma el número de registro o Número de Identificación Vehicular, NIV. Se trata de un código alfanumérico con cuatro secciones que hacen referencia a: el código identificador del fabricante internacional, la descripción del vehículo, el dígito verificador y la identificación individual del vehículo. Además, el NIV debe estar grabado en algún lugar visible y sin posibilidad de ser borrado.

Hule en las llantas

Cuando corremos a toda velocidad por la ciudad —si es que el tráfico y la reglamentación lo permiten— confiamos en que si tenemos que frenar, los frenos del automóvil y las llantas responderán. Pero esa confianza está respaldada por una Norma Oficial Mexicana que indica las características que las llantas deben tener.

La NOM-086-SCFI-2010 establece las especificaciones de seguridad y métodos de prueba que deben cumplir las llantas nuevas, nacionales e importadas, para cualquier vehículo con un peso bruto igual o menor a 4,536 kg, que son usadas en vehículos como los que manejamos a diario.



Para empezar, cada llanta tiene una clave de identificación, que va de acuerdo al país de origen o del fabricante. En esa clave se incluye el uso de la llanta: si es para un automóvil o para un camión ligero; la relación altura/anchura; la capacidad de carga; y el tamaño del rin, entre otras características. 

Esta norma revisa, por ejemplo, que el rin no se deforme ni deje escapar el aire a través de la cámara neumática llanta-rin; además indica la presión de inflado para las llantas dependiendo de la capacidad de carga de las mismas. 

Para las llantas que transportan pasajeros, es decir, las de los automóviles corrientes, la presión debe ser de 220. Sin duda, la próxima vez que te sientas Hamilton en el asfalto, recordarás todas las regulaciones que hay detrás del volante, las cuales aseguran que el auto que manejas cumple con altas especificaciones de seguridad.

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