Traer al mundo a una nueva personita es motivo de gran alegría, pero también significa el inicio de varios cuidados y responsabilidades que la mujer debe procurar incluso desde antes del embarazo. En este camino para convertirse en madre, la consulta médica es indispensable para llegar a término con éxito y garantizar la salud y los derechos de la madre y del recién nacido.


Las Normas Oficiales Mexicanas también acompañan a la mujer en este proceso de dar vida. Y por ello, se creó la NOM-007-SSA2 que dicta los criterios mínimos para la atención médica a la mujer durante el embarazo, el parto y puerperio normal y al bebé recién nacido, sin distinción de raza, cultura o nivel socioeconómico. Actualmente, esta norma fue renovada para incluir algunas medidas adicionales en vías de proteger a la mujer de la violencia y mala atención en las clínicas, así como en su entorno.

Embarazo Pleno

Por ello, la atención médica siempre debe tener un enfoque preventivo, educativo, de orientación y consejería. Así se busca una vida saludable desde el inicio y formar la conciencia de que con una buena planificación familiar y atención médica, la mayoría de las complicaciones obstétricas pueden tratarse exitosamente y a buen tiempo.

La norma expresa y respeta el derecho de las personas a decidir libre y responsablemente la cantidad de hijos que desean tener, el momento y el tiempo entre los embarazos.


Una atención temprana y adecuada

Bajo esta línea de prevención y planificación familiar, la norma promueve la consulta médica desde antes de la concepción; idealmente tres meses antes de intentar el embarazo. Esto para identificar si existen algunas condiciones de riesgo reproductivo y así atenderlas con tiempo. Además, la mujer debe iniciar la ingesta de ácido fólico y hierro para prevenir complicaciones en el bebé, lo que ha de prolongar durante el embarazo. Y evitar siempre, pero sobretodo en este periodo, la ingesta de sustancias tóxicas, tabaco, entre otras. Estas medidas permiten que el embarazo ocurra en las mejores condiciones de salud.

Esta norma no sólo obliga al personal médico a tratar a la mujer con calidad y respeto a los derechos humanos, sino que invita a facilitar, en la medida de lo posible, apoyo psicológico.

En los primeros exámenes de valoración se debe incluir una historia clínica completa, realizar los exámenes de laboratorio básicos y otorgar la información básica para un adecuado control prenatal, embarazo saludable, parto sin complicaciones y una lactancia materna adecuada. El médico debe ofrecer toda la información necesaria sobre la concepción, embarazo y parto, para facilitar a la mujer la toma de decisiones, la vivencia de su salud sexual y la planificación familiar, en el respeto a sus derechos y del bebé.


Centros de atención médica

Los establecimientos de atención médica deberán contar con la infraestructura, los insumos y el personal calificado para la tarea. Si el lugar no es de especialidad obstetricia, tienen la obligación de atender a la mujer en caso de emergencia y brindarle cuidados. Una vez estable, deberán referirla a una institución especializada. Las urgencias obstétricas siempre serán prioridad.

En la primera consulta prenatal se hará una exploración física completa que incluya signos vitales, peso, talla, estado nutricional, exploración bucodental, mamaria, auscultación cardiaca, medición del fondo uterino y frecuencia cardiaca fetal, si es el caso. Toda la información se debe documentar y presentar en cada consulta, de manera que se le dé un buen seguimiento en cada visita al médico. También se deben solicitar ciertos exámenes médicos, como la biometría hemática completa, grupo sanguíneo, glucosa en ayuno y ácido úrico, así como las pruebas correspondientes de VIH y sífilis, para evitar contagios y proporcionar el tratamiento adecuado.

En toda mujer embarazada, especialmente si se trata de una mujer menor de 15 años, se debe analizar si existen síntomas de violencia sexual. De ser así, se tiene la obligación de reportarlo a las autoridades correspondientes. Esta medida busca proteger a las mujeres de la violencia y en caso de necesidad, la posibilidad de referirlas con un especialista que pueda asistirlas de la mejor manera.





De acuerdo con la NOM-007-SSA2, la mujer debe recibir como mínimo cinco consultas médicas prenatales y se le debe realizar un ultrasonido en cada trimestre del embarazo. Siempre se debe informar a la mujer todo lo referente a riesgos, síntomas, precauciones y medidas de cuidado.
Embarazo Pleno

A lo largo del embarazo, la mujer debe sentirse libre y en confianza con su médico para exponer todas sus dudas y síntomas. Además, el doctor deberá realizar interrogatorios buscando datos de alarma en el embarazo. Las consultas deben servir también para identificar signos y síntomas de urgencia obstétrica, como hipertensión arterial, convulsiones, cefalea intensa, hemorragias, fiebre, etc., y para hacer sentir a la mujer confiada y plena durante este periodo tan importante.

Las siguientes visitas al médico son la ocasión para empezar a medir y registrar peso, talla, presión arterial, frecuencia cardiaca, crecimiento de fondo uterino, así como los movimientos del feto y su frecuencia cardiaca. La renovación de la norma incluyó también la aplicación de exámenes para detectar la diabetes gestacional.

La norma promueve que la mujer visite al médico acompañada de su pareja, preferentemente, o sino de algún familiar o persona de confianza que pueda apoyarle.

Asimismo sugiere elaborar un plan de emergencia en caso que se requiera asistencia médica urgente. Este plan debe indicar el establecimiento al que se le puede trasladar, vehículo, carnet de la embarazada con sus datos y el estado de su embarazo, etc.

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Una vez que llega la hora del parto, la norma busca garantizar una atención de calidad, libre de discriminación y violencia a la mujer también durante todo el proceso del parto. Y si es primeriza, se debe promover el parto natural y con conducción no medicalizada, como respeto al derecho de la mujer a un parto espontáneo y como una medida para reducir el número de cesáreas, mortalidad y complicaciones.


Cuando llega el gran día

Para calidad en el servicio y cuidado de la mujer y del bebé, deberá realizarse una valoración de inicio del trabajo de parto, en el que se ha de obtener información sobre la presencia de contracciones, presión, signos vitales, temperatura, expulsión de mucosa, líquido o sangrado, dilatación, presentación fetal, posición del cuello uterino, entre otras.

Ya en el parto, la prescripción de analgésicos o sedantes se realizará según el criterio médico. Y no debe llevarse a cabo la maniobra Kristeller, que consiste en la expulsión manual del bebé por medio de presionar el vientre, por sus altos riesgos para la madre y el niño. Una vez que el bebé ha nacido, se debe realizar el corte del cordón umbilical y revisar a la madre, que la placenta y sus membranas estén completas y que los signos vitales de ambos sean normales.

Se registrarán los datos correspondientes al resultado del parto: tipo y atención del parto, fecha y hora de nacimiento, salud y estado del bebé, si existe alguna anomalía congénita o lesiones y en el caso de cesárea explicar por qué se decidió por este método y sus consecuencias para los siguientes embarazos.

Además, la norma también contempla que si la mujer se ha decido por la aplicación de algún método anticonceptivo inmediatamente se debe cumplir siempre con una valoración de las condiciones clínicas para su aplicación así como de un consentimiento informado. Posterior al parto, se debe brindar atención adecuada a la mujer y seguimiento al desarrollo del bebé.