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Sí al petróleo, no al daño del medio ambiente

El petróleo es un recurso natural con el cual ha sido dotado nuestro país y que, sin lugar a dudas, se ha convertido durante muchos años en una parte muy importante para sustento de la economía mexicana; sin embargo, por su nivel de especialización y gran dimensión, los procesos para la perforación, extracción y transporte de este recurso pueden resultar dañinos para el medio ambiente y nuestro ecosistema. Es por ello que las Normas Oficiales Mexicanas también se han encargado de atender este asunto.

El objetivo de estas NOM es vigilar que todo el proceso para la explotación petrolera se lleve a cabo bajo ciertos lineamientos que permitan hacer uso de este recurso en armonía con el medio ambiente. De esta manera se pueden percibir los beneficios de ser un país petrolero, sin dañar nuestro entorno. Por ejemplo, las NOM velan que no se afecte a las especies que habitan la zona, que no se vierta basura ni desechos peligrosos en el ambiente y que al término de las labores de explotación petrolera se deje el lugar tal y como se encontraba.

Las principales normas oficiales mexicanas encargadas de regular este tema son: NOM-149-SEMARNAT-2006, NOM-115-SEMARNAT-2003 y la NOM-117-SEMARNAT-2006.

En la NOM-149-SEMARNAT-2006 uno puede revisar todo lo que concierne a la protección del medio ambiente cuando se trata de la exploración, perforación, mantenimiento y abandono de pozos petroleros ubicados en zonas marinas mexicanas.

Para empezar, quien realice las actividades de perforación de pozos petroleros marinos debe contar con una autorización previa en materia de impacto ambiental. Una vez que se cuenta con el permiso, pueden iniciarse los trabajos. El personal debe tener claro que no se pueden llevar a cabo actividades de pesca comercial u otras actividades que puedan dañar la flora y fauna de la zona. Y, además, se debe contar con señalamientos alusivos a esto.

Asimismo, no se deben verter al mar los aceites obtenidos ni los desechos de la perforación. Todos los residuos deberán clasificarse y transportarse vía terrestre en contenedores, que deberán estar cerrados, ser a prueba de golpes y derrames y previamente clasificados y resguardados de la intemperie si es que contienen residuos peligrosos. Aunque sí es posible lanzar al mar restos de comida, siempre y cuando sean trozos que han pasado por trituradora y no mayores a 25 mm.

Esta norma también identifica los procesos a llevar a cabo para las aguas residuales. Según sea el caso, se debe contar con una planta de tratamiento o si serán lanzadas al mar, deberán contar con los límites permisibles también establecidos en las NOM en referencia a las aguas residuales.

Una vez que los trabajos se han dado por terminados o serán suspendidos temporalmente, se debe proceder a taponar el sitio y a retirar toda la infraestructura de perforación del lugar.

Cuando se trata de perforaciones petroleras en tierra, la NOM-115-SEMARNAT-2003 es la encargada. Ésta contempla las reglas que se deben seguir cuando los pozos petroleros se encuentran ubicados en zonas agrícolas, ganaderas y eriales. Al igual que en la NOM anterior, todo el personal debe estar bien informado sobre la prohibición de realizar actividades de caza o captura de especies silvestres que habitan la zona.

La zona debe contar con letreros que indiquen el nombre del campo petrolero, el pozo petrolero y su ubicación. Además, para abrir el camino hacia el pozo petrolero no se deberá quemar ni destruir la vegetación alrededor, sino que se debe esperar a que la autoridad encargada dicte los pasos a seguir o se triture la vegetación para ser reincorporada en otro suelo.

Para acceder al lugar, sólo es posible construir vías nuevas si no existieran otras previas. Además, la norma también indica que todos los restos sobre la perforación, nivelación del terreno, etc., deberán ser colocados de forma tal que no entorpezcan el paso de la fauna y que sean removidos en algún momento. Sin embargo, el área de operación del pozo sí debe estar cercada por una malla que no permita el acceso a personas ajenas al proyecto y a los animales silvestres.

Toda la maquinaria y equipo utilizados deben ser guardados en una zona especial designada para ello. Y los residuos sólidos, líquidos y domésticos deben verterse de forma temporal en los contenedores para después hacer su disposición final. En cuanto a los sitios para atender las necesidades fisiológicas de los trabajadores, se debe contar con sanitarios portátiles.

Y para cuando se termine el proyecto, el equipo es responsable de remover todo tipo de maquinaria y residuos en la zona. Si hubo algún daño al ecosistema, debe ser restaurado.

Por último, la NOM-117-SEMARNAT-2006 vigila cómo debe realizarse la instalación, mantenimiento y abandono de los sistemas de conducción de hidrocarburos y petroquímicos realizados en los derechos de vías de las zonas agrícolas, ganaderas y eriales.

Esta norma parte de un punto importante antes ya mencionado: deben utilizarse los caminos de acceso a la zona ya existentes; aunque si hubiera necesidad de crear nuevos caminos, solamente puede triturarse la vegetación que invada el derecho de vía y ésta debe ser colocada del tal forma que pueda integrarse fácilmente al suelo. Para preservar el medio ambiente, está prohibido el uso de agroquímicos para remover la maleza del camino y durante los trabajos de construcción, no se deben esparcir los polvos provenientes de las obras.

En caso de requerir la instalación de campamentos, oficinas o almacenes en el sitio, deberán ubicarse en las zonas que ya han sido desmontadas. La NOM también prohíbe el uso de agua potable para la realización de las obras o proyectos en el sitio. Una vez que se ha terminado el transporte de los hidrocarburos, los ductos deben estar bien taponados y todo debe ser retirado del área.

De esta manera, con sencillas indicaciones, las NOM aseguran que los trabajos para la explotación petrolera se realicen con calidad y sin abusar de la naturaleza.