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¿Visitarás un balneario? Ojo con la calidad del agua

En periodo de vacaciones no hay nada mejor que pasar un día o varios en algún sitio donde refrescarse y tener una tregua con el calor. Los balnearios y los destinos con albercas son una excelente opción.

Para seguridad y tranquilidad de todos, los espacios que tienen instalaciones acuáticas, y que reciben grandes cantidades de visitantes, deben cumplir una Norma Oficial Mexicana (NOM) que busca proteger el bienestar de los paseantes.

La NOM-245-SSA1-2010 regula a balnearios y hoteles para evitar enfermedades gastrointestinales y de la piel, por mencionar algunas, causadas por el agua contaminada o el mal estado de las instalaciones.

La norma es aplicable a todas las albercas de centros vacacionales, clubes deportivos, balnearios, centros de enseñanza, hoteles, moteles, desarrollos turísticos, parques acuáticos o cualquiera que preste un servicio público.

En la regulación se indican los parámetros mínimos y máximos de sustancias que puede tener una alberca, para asegurar la sanidad de la misma y el cuidado de sus usuarios.

Cloro y pH controlados

El pH, por ejemplo, debe ser de 6.5 a 8.5 y se toman muestras cada 4 horas durante el periodo de operación del servicio público, iniciando con la apertura. Por su parte de cloro residual libre se permiten 1.0 a 5.0 mg por litro y también debe ser medido cada 4 horas.

Debido a la gran afluencia de gente que puede haber en periodo vacacional, hay dos análisis que la norma indica de manera especial: amebas y bacterias coliformes fecales. Cada una de estas tiene un apartado para la medición correcta, ya que son materias que se transforman y que no son fáciles de identificar.

Ambas materias deben ser medidas bimensualmente, durante la temporada de uso. Por su parte, las amebas deben estar totalmente ausentes en las albercas; mientras que los coliformes fecales se permiten 40 Número más probable (NPM) por 100 mililitros de agua.

Monitoreo constante

Esta norma es especialmente exigente con los propietarios o responsables de albercas, al pedirles que en una bitácora registren todas las actividades de limpieza y mantenimiento de las albercas, así como los resultados de los análisis que realicen. Ese registro puede ser revisado por las autoridades en cualquier momento.

Los responsables también deben garantizar una renovación mínima diaria del agua de 5 por ciento en cada alberca. Una vez vaciadas, las piscinas deberán recibir mantenimiento exhaustivo mediante el tallado y abrasado de paredes y con la adición de una solución de cloro.

Cuando vamos a una alberca o balneario es común ver los letreros con indicaciones tanto de uso de la alberca como de protección, por ejemplo, si se permiten o no los clavados, la profundidad del agua, o el uso de flotadores. Ese reglamento de medidas de seguridad y protección también está indicado en la norma, y debe estar a la vista del público todo el tiempo.

Otras medidas de higiene, como la existencia de regaderas y baños, papel de baño, jabón y que las baldosas estén libres de moho, también son reguladas por esta NOM. El objetivo es que un chapuzón garantice seguridad y diversión a los visitantes de diferentes centros recreativos.